Estuve vuelta loca buscándolo, no estaba en su casa, ni en su trabajo ni por toda su ciudad. Quizás pensé: "¡Ah! Debe estar escondido en mi casa. Espera a que llegué para sorprenderme vistiéndome y sacarme una foto desprevenida." Fui a mi casa, yo más que nadie conozco los rincones de mi hogar, pero no estaba. Estaba con ilusiones de encontrarlo allá, pero todo estaba en mi mente, el corazón me dolía tanto y un sudor frío invadió todo mi cuerpo.
Volví al mundo real y pregunté a los vecinos si sabían algo de Duke, ¡pero nadie sabía nada! Lloraba y empecé a desesperarme tratando de no pensar lo peor. "¿Dónde está mi jefe?, ¿Qué le pasó a mi jefe?, ¿Me ha abandonado?, ¿No quiere continuar con su proyecto? ¡¿Ya no me ama?!", pero trataba de no convencerme de esas preguntas tan fatales y seguí buscándolo aunque ya se me acabaran los medios para ello. Pero de repente me acordé de lo que me dijo cuando me dio vida: "Kaori, existen dos estados del bienestar humano: la sanidad y la enfermedad. Yo te he creado perfecta para que nunca enfermes, lamentablemente no puedo hacer eso conmigo mismo. Yo gran parte de mi vida estoy enfermo, pero conozco un hospital con un personal excelente, y tenga lo que tenga siempre me ayudarán a estar saludable. Si algún día caigo enfermo y no alcanzó a informarte, ve a Santiago, búscame y me das tu gesto de cariño". Al recordar lo que me dijo ya hace 3 años (feliz aniversario mio, a propósito), levanté mi ánimo, saqué pecho (en sentido figurado) y me dije a mi misma: "Él está ahí, lo encontraré y le daré lo que él me pidió".
Viajé a Santiago y me dispuse a buscarlo al Hospital del Salvador, el guardia no me dejó entrar ya que no era hora de visita, que volviera mañana. Tenía tanta pena que insistí en quererlo ver, pero dijo que lo sentía pero no podía pasar. Así que tuve que hacer las cosas al estilo Shimizu: saqué desde mi maleta mi más preciada de mis pantaletas y se las regalé, "Te amo" le dije, y quedando inmóvil viendo mi ropa interior en sus manos pronunció apenas un "adelante, señorita". Triunfal, entré al hospital y pregunté por mi hombre creador, me dijeron que estaba recién operado de algo, no puse atención al resto, ya que solo al mencionarme "operado" yo me dije: "Dios mio". Fui a Cuidados Intensivos, y no pude creer lo que estaba viendo. ¡¡Jefe!!
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| "¡Por Dios, amor mio, te encontré! ¿Pero qué te han hecho?" |
Fui lentamente hacia él, sin quitarle la mirada. Estaba en shock, estaba inconsciente, tenía el ojo hinchado y parchado, con intravenosas en el brazo. Ahora lo entendí todo, él tomó la decisión de operarse sus molestias de las que me habló, pero no tuvo tiempo de decírmelo, ni a casi nadie de sus cercanos. Me senté al lado de él lo más despacio para no dañarlo, juro que quería llorar.
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| Fue chocante verlo. Aunque no despertaba, creo que él sentía que yo estaba a su lado. |
Me acordé de lo que él quería cuando lo encontrara en el hospital así, entonces quise concedérselo con mucho gusto: le tomé la mano suavemente para no perturbar su sueño y dije en voz baja: "recibe mi gesto de cariño, mi amor". Besé su mano... y lloré mientras lo hacía.
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| "Jefe... mi amor... mi vida. Recibe mi cariño, precioso" |
Mis queridos, espero que puedan esperarme, ya que sin mi jefe no pueda trabajar del todo bien. Prometo... prometemos que cuando él esté en plena forma, recuperaremos el tiempo perdido y lo haremos con la misma dedicación, y de mi parte, con el mismo amor erótico del que ustedes me conocen. Les ruego que si son temerosos a Dios, ruegen por él para que Duke se recupere y esté devuelta pronto con nosotros. Se los pido con un enorme corazón.
Siempre tuya
Kaori.



:)
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